El Ayuntamiento de Lora del Río ha actualizado a las 16:00 horas de este miércoles 28 de enero la situación del río Guadalquivir a su paso por el municipio, en una jornada marcada por la expectación y la vigilancia constante. Según los datos del SAIH de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, el río alcanza una cota de 30,45 metros sobre el nivel del mar, lo que mantiene activado el nivel amarillo, y registra un caudal de 1001,66 m³/s, considerado un caudal alto que obliga a extremar la atención.
La crecida del Guadalquivir ha sido especialmente significativa en las últimas horas. Tal y como han confirmado las autoridades locales, el caudal ha llegado a cuadruplicar el nivel del día anterior, un incremento brusco que ha situado al municipio en un escenario de prealerta. El alcalde, Antonio Enamorado, ha explicado que el río “viene cuatro veces más crecido que ayer” y que el Ayuntamiento mantiene activo un seguimiento permanente para evaluar su evolución aguas arriba, donde la situación comienza a mostrar signos de estabilización .
A pesar de la magnitud del caudal, el regidor ha trasladado un mensaje de relativa tranquilidad. Las previsiones apuntan a que, aunque el río podría superar puntualmente los 1.000 m³/s, no se esperan precipitaciones significativas en la cuenca alta, lo que reduce el riesgo de que la crecida continúe aumentando de forma preocupante. Esta circunstancia ya ha sido señalada por el propio alcalde, quien ha insistido en que “el río está bajando aguas arriba”, un dato clave para anticipar la evolución del caudal en las próximas horas .
El Ayuntamiento mantiene activado su plan de preemergencia y ha pedido a los vecinos que permanezcan atentos a los canales oficiales, evitando desplazamientos innecesarios en zonas próximas al cauce. La situación se sigue minuto a minuto, especialmente tras la activación de avisos meteorológicos por viento en la provincia, que complican la jornada y obligan a extremar la precaución en todo el entorno del municipio .
Por el momento, no se han registrado incidencias graves ni desbordamientos, pero la vigilancia continúa activa mientras se espera que el pico de la crecida remita a lo largo de la noche. Lora del Río vive así horas de prudencia y seguimiento constante, con la mirada puesta en un Guadalquivir que, aunque crecido, se mantiene bajo control.