Sevilla afronta las próximas 24 horas bajo un escenario meteorológico excepcional. La borrasca Leonardo, convertida ya en el fenómeno más agresivo del invierno, dejará en la capital hispalense un episodio de lluvias persistentes, rachas de viento muy fuertes y un riesgo real de inundaciones que ha obligado a activar medidas extraordinarias en toda Andalucía. La Agencia Estatal de Meteorología mantiene avisos activos por precipitaciones intensas y viento, mientras la Junta ha elevado el nivel de emergencia y ha suspendido la actividad presencial en colegios e institutos.

Según los datos de AEMET, la madrugada y la mañana del miércoles serán especialmente complicadas. La previsión por horas apunta a lluvias continuas con una probabilidad de precipitación que oscila entre el 80% y el 100%, acompañadas de rachas de viento que podrían superar los 30 km/h en Sevilla capital. La acumulación prevista en la provincia podría alcanzar los 120 litros por metro cuadrado en pocas horas, un volumen que, sumado a la saturación del suelo tras semanas de frentes atlánticos, incrementa notablemente el riesgo de desbordamientos y anegaciones.

La Junta de Andalucía ha activado el nivel 2 del Plan de Emergencias, una medida reservada para episodios de riesgo extraordinario. El presidente Juanma Moreno ha advertido de que las instrucciones de seguridad, incluidos posibles desalojos en zonas inundables, serán de obligado cumplimiento y su incumplimiento podrá conllevar sanciones administrativas. La orden es clara: evitar desplazamientos, no cruzar zonas anegadas y extremar la precaución ante la llegada del llamado “río atmosférico”, una masa de aire tropical extremadamente húmeda que alimenta las precipitaciones torrenciales.

En Sevilla capital, el Ayuntamiento ha elevado su plan territorial de emergencias al nivel uno de alerta local. La ciudad aún arrastra las consecuencias de la primera embestida de Leonardo, que dejó más de 200 incidencias por caída de árboles, desprendimientos y daños en infraestructuras. AEMET investiga incluso si una de las rachas registradas pudo corresponder a una línea turbonada, un fenómeno de viento explosivo que explicaría la violencia de los daños.

La situación también ha movilizado a la Unidad Militar de Emergencias (UME), que ha desplegado más de 250 efectivos y 90 vehículos en Andalucía para labores de rescate, achique de agua, apuntalamiento de estructuras y apoyo aéreo. Aunque el foco principal de vigilancia se sitúa en las balsas mineras de Huelva, la provincia de Sevilla también se encuentra bajo supervisión debido al riesgo de desbordamientos en zonas sensibles.

Las próximas horas serán determinantes. La madrugada del miércoles traerá los picos de lluvia más intensos, mientras que el viento se mantendrá fuerte durante toda la mañana. A partir de la tarde, las precipitaciones seguirán siendo persistentes, aunque con menor intensidad. El jueves continuará la inestabilidad, con avisos amarillos por viento y lluvia en buena parte de Andalucía, aunque la situación tenderá a moderarse progresivamente.

Sevilla se prepara así para un episodio meteorológico sin precedentes recientes, con todos los dispositivos activados y la población llamada a actuar con responsabilidad. Las autoridades insisten: las próximas 24 horas serán críticas y la prevención es la mejor herramienta para evitar daños mayores.

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