Hoy, 15 de mayo, se celebrará un acto protocolario en el Teatro Municipal Juan Bernabé para nombrar a Francisco Luis Muñoz Valera, conocido popularmente como el Cura Paco, como hijo adoptivo de la ciudad de Lebrija.

Así se ratificó durante la celebración del pleno ordinario del pasado 13 de marzo a propuesta del delegado de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Lebrija con la unanimidad de la Corporación Municipal.

Francisco Luis Muñoz Varela, conocido popularmente como el Cura Paco, nació en la calle Molineros de Jerez de la Frontera el 1 de febrero de 1943. Quiso estudiar medicina, pero a la edad de 19 años sintió la llamada de lo espiritual.  Paco cursó estudios de Teología durante cuatro años en Roma y ejerció otros cuatro en un barrio obrero de Dos Hermanas. A Lebrija llegó en 1978, en un momento histórico marcado por la Transición y por las constantes manifestaciones de una sociedad que preparaba su camino a la Democracia. En esta ciudad desempeñó su tarea a lo largo de 28 años, hasta el año 2006, con resolvió marcharse de Lebrija. A ello se suman 20 años de servicio en el Instituto de Secundaria Virgen del Castillo, donde impartió clases de Religión.

El Cura Paco identifica a Lebrija como su pueblo y sus visitas a esta ciudad son constantes. Siente especial predilección por sus Cruces de Mayo y, de hecho, atesora el Almirez de Plata (un reconocimiento otorgado por Radio Lebrija a personas destacadas en la promoción y difusión de “la fiesta de las mujeres”).

El periplo vital de Paco es el de un hombre entregado siempre a las causas de la solidaridad y el apoyo a los demás. Su colaboración con asociaciones como Alpred o la fundación de la ONG “Otro mundo es posible”, nacida en el seno de la iglesia de Nazaret, así lo ponen de manifiesto. Testimonio de su labor es también su vínculo con Cáritas interparroquial. A la encomiable labor de las Hermanas XXX de Lebrija cabe sumar el apoyo que siempre ha venido brindando Paco a personas migrantes, por poner sólo un ejemplo. Su gran implicación con ciudadanos que cumplen condena le ha llevado a ser conocido también como “el cura de los presos”. Él mismo reconoce que sus “dos pulmones” son la cárcel y las misiones. Son muchas las familias, lebrijanas y no lebrijanas, que se han sentido arropadas en momentos de dureza, al recibir el cariño y la comprensión del Cura Paco, visitante habitual de personas encarceladas.

Fuente. Ayto Lebrija

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