Accidente en la A-49
Igualmente, se declara probado que dentro del horario de vigilancia de la autovía A-49 asignado a la citada patrulla aconteció un accidente en dicha vía, ante lo cual el mencionado sargento y otro agente “iniciaron el servicio para dirigirse a atenderlo”.

“El accidente en cuestión se produjo a las 13,30 horas, horario en el cual debería de haberse encontrado de servicio de vigilancia de carreteras la patrulla de la que formaba parte el encartado, obligando al suboficial a asistirlo, en vez de realizar el relevo en el punto como es habitual”, zanjaba el expediente sancionador.

Con esa base y después de las “pruebas practicadas” en torno a los hechos, el Tribunal Militar Central declara probado, “que poco antes de las 14,00 horas del día 30 de enero de 2019 el demandante fue autorizado expresamente por el sargento jefe accidental para dar por terminado el servicio que hasta ese momento prestaba, pues éste entendió, dada la hora que era y que el servicio en cuestión finalizaba a las 14,00 horas, que no tenía sentido que aquél volviese a salir del acuartelamiento para continuar prestando servicio”.

La “autorización” del sargento
Además, el Tribunal Militar Central declara probado que el citado suboficial “comenzaba a prestar servicio a las 14,00 horas, por lo que decidió acudir junto con su auxiliar de pareja a prestar atención al accidente producido poco antes en la autopista A-49, sin verse en modo alguno obligado a esta actuación por la conducta del recurrente, a quien inmediatamente antes había autorizado para dar por finalizada la prestación de su servicio“, toda vez que tales conclusiones derivan de la propia comparecencia del citado sargento, lo que “priva de cualquier eficacia probatoria al parte disciplinario emitido por él, origen de las actuaciones disciplinarias”.

“La valoración de la prueba por la Administración demandada ha de considerarse manifiestamente absurda, ilógica, irrazonable e insuficiente, llegándose al sinsentido de atribuir eficacia probatoria a un parte disciplinario cuyo signo incriminador queda absolutamente desvirtuado por la propia declaración testifical de quien lo emitió, que afirma haber autorizado la finalización anticipada del servicio cuya desatención se imputa al demandante“, zanja el Tribunal Militar Central, estimando el recurso contencioso disciplinario militar ordinario del agente y revocando la sanción impuesta, al ser “nula de pleno derecho”.

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