Una cuidada y respetuosa puesta en escena, dirigida por Claudio Hochman, basada en el texto original y en los icónicos dibujos realizados por el mismo Antoine de Saint-Exupéry. Una propuesta escenográfica con el papel como protagonista absoluto; papel para dibujar, papel para jugar, papel para representar todos los personajes del cuento, para dar forma a un espectáculo delicado y muy cercano a la emoción que desprende el libro.

Un escenario sencillo: dos maletas, un baúl, una silla, una mesa, una cuerda y un caballete con un dibujo del Principito. Nada más porque la historia que cuenta Silfo es una historia de papel con base en los seductores e imprescindibles dibujos de Antoine de Saint Exupéry. La belleza de lo sobrio; teatro casi en blanco y negro. En ese papel que se dobla y se desdobla consiste la originalidad y la osadía narradora de Silfo.

Dos actores y cien papeles y todas las cosas que se pueden hacer con un folio pintado en el escenario: marionetas de papel, aviones de papel, bobinas de papel como las viejas historias que se enrollan y se desarrollan, papeles colgados, papeles doblados y desplegados con baobabs que engullen planetas, boas que devoran elefantes, estrellas, rosas que se creen únicas y son un poco tiránicas, faroleros, geógrafos, bebedores que beben para olvidar que beben, contadores de estrellas y “el más bello y más triste paisaje del mundo”.

Como lo esencial no es invisible, los de Silfo no hacen visible al Principito y juegan con sus dibujos y sus palabras, que son los que nos llevarán al desierto y nos refrescarán con sus pozos y nos harán entender que hay lugares donde, cuando se está muy triste, se pueden ver hasta 43 veces ponerse el sol y que hay corderos pequeños que viven en una caja con tres agujeros. Un teatro que recicla emociones y esencias, con esenciales elementos teatrales que harán volar al espectador.

Más de 65.000 espectadores

Un año más, y ya van 10 temporadas, “Un Mundo de Niños”, se ha convertido la actividad favorita de los más pequeños de la casa los sábados por la mañana, de la que han disfrutado ya más de 65.000 espectadores desde su puesta en marcha por el Ayuntamiento en octubre de 2011, con el objetivo de acercar la cultura de calidad a los niños.

El exitoso ciclo cultural infantil “Un Mundo de Niños”, con el que los más pequeños lo pasan en grande y que se ha convertido en todo un clásico y en un referente en la provincia de Sevilla, cumple su décimo aniversario trayendo todos los sábados, al Auditorio Municipal Rafael de León de Tomares, a compañías y espectáculos infantiles de teatro, marionetas, títeres, música, circo, clown, magia o danza, entre otras sorpresas. Un plan perfecto para disfrutar en familia las mañanas de los sábados.

Pese a las dificultades por el COVID-19, un año más, el Ayuntamiento de Tomares ha apostado por la cultura, y ha hecho un gran esfuerzo para que las familias vuelvan a disfrutar, cumpliendo con todas las medidas de seguridad y protección dictadas por las autoridades sanitarias, de este ciclo cultural que se ha convertido en una cita imprescindible para las mañanas de los sábados, agotando rápidamente las localidades con cada nuevo espectáculo.

Se reanuda así una programación que cada sábado, a las 12:00 horas, volverá a llenar de niños el Auditorio Municipal, aunque este año con aforo limitado.

Nota de prensa del Ayuntamiento de Tomares

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