Desde ayer, toda provincia que entró en la fase 1 de la desescalada, pudo disfrutar de la apertura de sus bares, un lugar que se estimaba, se echaba de menos y al que se ha acudido sin pensarlo para tomarse una cerveza u otra bebida acompañado de amigos o familiares.

Ahora bien, los bares no son lo que eran antes crisis sanitaria de la COVID-19, sino que su aforo se ha visto reducido hasta el 50% y cada mesa de comensales tiene que mantener una distancia con la otra. Además, no se puede compartir plato, sino que lo que se pida cada uno es lo que se tiene que comer y sin repartir con el resto.

Hasta ahí todo bien, parece sencillo de entender y sin ninguna duda; pero cabe destacar que, aunque fueron pocos, algunos bares probaron de su propia medicina por incumplimiento de las normas. Agentes de la Policía Local de Sevilla denunciaron a un bar de la Avenida Luís Montoto por diversas irregularidades. Este establecimiento tenía entre 20 y 30 personas sin distancia de seguridad. No obstante, otra de las infracciones que se cometieron es que no había un camarero que se dedicase a la higiene y desinfección de las distintas mesas colocadas en el exterior.

La multa que se pudo poner no se conoce hasta el momento, pero puede ir desde la clausura de la actividad y precinto del establecimiento hasta la sanción económica al dueño de bar y usuarios.

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