Iglesia de Nuestra Sra. de Consolación de Umbrete, la “Catedral del Aljarafe”

ALJARAFE A 6 DE OCTUBRE DE 2019

La iglesia de Ntra. Sra. de Consolación, patrona de Umbrete, es uno de los más grandes exponentes de la arquitectura sevillana del estilo “barroco popular”, en contraposición al “barroco culto” que fue cultivado por los principales artístas andaluces durante el siglo XVII.

Su diseño se debe al arquitecto y maestro mayor Diego Antonio Díaz, quien concibió un templo de dimensiones no propias para la época y el lugar. Su planta es de salón, con una sola nave, capillas laterales con tribunas y un amplio crucero. Se inspira en el modelo de iglesia jesuítica creado por Vignola.

Cuenta con una alta torre campanario adosada a la planta y otra más pequeña, llamada “del reloj”, mientras que el crucero cuenta con una gran cúpula de media naranja sobre pechinas.

Es destacable un magnífico conjunto de retablos de madera dorada por Felipe Fernández del Castillo entre 1733 y 1740, entre los que sobresale el gran retablo mayor, cuyo diseño fue realizado por el insigne escultor Pedro Duque Cornejo.

En la calle central sobresalen el Sagrario, la Virgen de Consolación que da nombre al templo, San Miguel y el relieve de al Asunción. Entre las pinturas destacan lienzos de Domingo Martínez, como son los retratos del Arzobispo Luis Salcedo y Azcona, de Santa Barbara, y de San Juan Bautista.

Es tal la importancia de esta Iglesia, tanto por su majestuosidad como por su riqueza, que muchos la llaman la “Catedral del Aljarafe”.

Si quieres visitarla, podrás hacerlo a través de la Oficina de Turismo de Umbrete (tlf. 955 717 412)

Esta iglesia fue mandada construir por el Arzobispo Luis de Salcedo y Azcona en 1725 que sustituía a la primitiva iglesia del municipio.

Finalizaron las obras en 1733 y ese mismo año, al maestro de obras del arzobispado se le encargó construir un mesón en la plaza, contigua al templo, que también se conserva, y especialmente, diseñar un Arco que comunicase la Iglesia con el palacio que se encontraba situado al norte de la misma, el cual sería reformado y ampliado por el mismo arquitecto a partir de 1735. Todos estos elementos: la Iglesia, el Arco y el Palacio Arzobispal, conforman un espléndido conjunto monumental en el casco histórico de este bello municipio aljarafeño

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