La localidad de Castilleja del Campo homenajea a dos vecinos por sus buenas labores parroquiales así como por su unión durante toda su vida

La localidad de Castilleja del Campo, dentro del municipio del Aljarafe, que cuenta con alrededor de 600 habitantes, ha homenajeado a dos vecinos. Se trata de dos figuras importantes en su historia parroquial: Josefa Herrero y Miguel Luque, aunque sus vecinos los conocen como Josefita y Miguelito.

El pasado 4 de julio ambos recibieron la medalla Pro Ecclesia Hispalense de mano del Arzobispo de Sevilla, monseñor Asenjo. Se trata de un reconocimiento a aquellas personas que se han distinguido por su servicio generosa y abnegado en el ámbito parroquial o diocesano. Esto refleja el caso de Josefita y Miguelito quien durante toda su vida han estado muy volcados en la Parroquia de San Miguel Árcangel.

Josefita, una sacristiana abnegada

Según el propio párroco de Castilleja del Campo, Manuel Martín, Josefa desde que nació en 1931 en el municipio del Aljarafe, siempre ha estado vinculada a la parroquia junto a su marido. En el año 2000, Josefa empezó a hacerse cargo de tareas de sacristanía, “sobre todo del mantenimiento de las ropas litúrgicas, corporales, suministro de vino y formas, velas para la lámpara del Sagrario…” afirma Martín.

Sin embargo, el paso del tiempo y por razones de salud y ante la dificultad de desplazarse al templo, Josefita delegó las tareas parroquiales en su hija. No obstante, ésta y su vinculación a la comunidad parroquial sigue presente, “Josefa es un ejemplo y modelo de servicio altruista a la parroquia a pesar de los inconvenientes que la vida le ha puesto en el camino, sobre todo en estos últimos años con la enfermedad y pérdida de familiares queridos, entre ellos, su hijo menor. Todo aceptado con resignación y entereza cristianas”.

Miguelito, el campanero

El otro alagado con la medalla es Miguel, quien también nació en Castilleja del Campo en 1933. Su vinculación viene desde los siete años como ministro, ayudaba en la misa matinal de las cinco de la mañana y como monaguillo. Durante la adolescencia, fue implicándose paulatinamente en el toque de campanas, una tarea que ha desempeñado hasta su jubilación y por la cual lo conoce todo el pueblo.

Como Josefita, Miguel también ha desarrollado un papel crucial para la reorganización de las fiestas patronales, impulsando nuevamente la hermandad y las celebraciones públicas en honor a San Miguel y Ntra. Sra. del Buen Suceso, patronos de la localidad.

Miguel destaca por su gran implicación como primer hermano mayor, “organizó muchas rifas y trabajos para recaudar fondos y poder comprar los enseres necesarios para realizar las salidas de los titulares”, cuenta Manuel Martín. Asimismo, “siempre ha estado ahí para colaborar y asesorar a su hermanadad, y apoyarla de forma participativa y humilde”.

Por todo ello, tanto el párroco como la comunidad parroquial solicitaron las medallas Pro Ecclesia Hispalense, como homenaje y agradecimiento a su testimonio de fe y generosidad.

Medalla Pro Ecclesia et Pontifice - Wikipedia, la enciclopedia libre

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