HUELVA….LA DESCUBRIDORA

RELATO DE ANTONIO VÁZQUEZ BAYÓN

Cada vez que nos sentamos, y quedamos quietos para comenzar a pensar en todo lo que nos rodea, percibimos lo afortunados que podemos llegar a ser. Sí, eso una verdad, aunque muchos hagan caso omiso de ella, se torna una realidad visible con el paso del tiempo.

Andalucía, ha pasado en muchas ocasiones, a ser la envidia, como presea enjoyada del Sur de España. Desde sus inicios hasta nuestros días, ha sido y es una tierra rica en cultura, historia, religiones, o incluso civilizaciones que quedaron enamorados de sus expansiones como Apolo ante la indiscutible belleza de Dafne.

Y ha sido ella misma, como presumida dama paseando sus vestidos por una calle cualquiera, la privilegiada e inimaginable conseguidora de abrir las puertas de nuevos lugares en otras regiones del mundo. Un mundo que ninguno pensaba en hallarlo ante el enigma de los anchos mares hace más de cinco siglos atrás.

Eso fue, lo que le ocurrió a aquel intrépido navegante de origen genovés, al presentar ante los Monarcas Católicos Fernando e Isabel, la curiosa idea de tomar nuevas rutas hacias las Indias sin tener que estar alerta, por el ataque constante de bárbaros, robando todo lo que albergaba un estimable valor para los Santos Reinos de Aragón y Castilla.

Parecía una premonición sin escribir por parte del Oráculo griego de Delfos. Tenía que ser aquí, en nuestra región donde, una gran expedición saldría de nuestras aguas probando fortuna de encontrar una ciega respuesta ante tanta tenebrosa confusión. Un nutrido de valerosos marineros, se unieron a tan apetecible empresa, más, también con cierto temor a ello. Nadie sabía donde acabaría esa inquieta pero a la vez emocionante travesía, entre la espumas de las olas que rompían sobre la proa de la Pinta, la Niña o la Santa María.

¿Qué pensamiento cabría sobre la mente del desconocido Cristóbal Colón? ¿Tendría fe en completar sus más duras y largas investigaciones, o se vería asolado por algún abordaje?¿Sus compañeros lo apoyarían hasta el fin de los crepúsculos nocturnos, o retornarían en su contra por sucederse las horas y no avistar tierra?.

Pero por fin, todo se tornó una tranquilizadora sonrisa en el mástil mayor de una de las carabelas, al grito atronador de un joven del viejo arrabal hispalense, en el silencio sepulcral de la espesa neblina de las costas proclamando ”¡Tierra a la vista!”. La señal inequívoca de que, o al menos así pensaban, habían tomado por fin la ansiada ruta sin daño alguno por los exteriores. No fue así.

Un inmenso portón fue abierto ante las engañadas y cansadas miradas de Colón, los hermanos Pinzón y los tripulantes que prestaron su ayuda. Un giro inesperado del cual, ninguno se percató hasta el suceso de los años venideros. Nuevos lares, donde florecía las riquezas más esplendorosas traídas a España ante la sorpresa de los Reyes… que gran fallo tuvo el monarca portugués al no confiar en Colón para proporcionarle el material necesario para echarse a navegar por el infinito celeste que bañan las aguas.

Quinientos veintisiete años tras la salida del municipio costero de Palos de la Frontera, el mundo se sigue reflejando en ti. Pues sobre tu figura partió todo, bajo el amparo de la Bienaventurada Virgen María bajo la advocación de los Milagros. Tu fuiste, en secreto, la sabedora de todo lo que iba a ocurrir y no quisiste perder la oportunidad de escribir sobre las páginas en blanco del grueso libro de la Historia. Lo narra el ”quejío” fugaz de tus viejos cantes por fandangos alosneros o al compás del baile y el taconeo de las sevillanas. Tuyo y de nadie más, querida mía.

Por eso, aunque todo retornase atrás como vuelta, en la eternidad te seguirán apodando como ”la descubridora”…. HUELVA.

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